Descubrí hace unas semanas a Bill Maher, presentador de televisión, comentador político, actor, escritor y comediante estadounidense. En su programa semanal ‘Real Time’, políticos, periodistas, pensadores, artistas confluyen en torno a la actualidad de EEUU, especialmente en los hechos y dichos del presidente Trump y muy especialmente en lo que ha venido a denominarse fakenews o posverdad, términos que se corresponden con las clásicas paparruchas (noticia falsa y desatinada de un suceso, esparcida entre el vulgo) o sandeces (despropósitos, simplezas, necedades).

Como todo aquello que resulta de provecho a las élites y del mismo modo en que lo hacen las epidemias, esta maniobra de manipulación y distracción se ha extendido.

El proceso de secesión catalana puede ser el ejemplo más flagrante y reciente en España de ficción política. Me explico.

La teoría de la reducción al absurdo es una herramienta lógica frecuente en contextos matemáticos o jurídicos. También en comunicación. Consiste en demostrar que una proposición es verdadera probando que llevaría a una contradicción si no lo fuera . Se basa en el principio de exclusión de intermedios: una proposición que no puede ser falsa es necesariamente verdadera, y una que no puede ser verdadera es necesariamente falsa. Puedes profundizar en el concepto desde este enlace: reductio ad absurdum.

Históricamente se ha aplicado con frecuencia: en relación a una doctrina religiosa mediante la herejía, definida por la RAE como “error sostenido con pertinencia”; en contextos políticos a través de las “teorías conspiranoicas” tan disparatadas que resultan imposibles.

Podría plantearse una pregunta de ese tipo, hiperbólica y disparatada, sobre el proceso de secesión catalana:

¿Cabe la posibilidad de que lo ocurrido estos días sea un grandísimo paripé, una puesta en escena pactada de antemano entre sus actuantes?

Una salida en la que ambos protagonistas obtendrían buena parte de lo que quieren y necesitan ante sus respectivos públicos, con el único objetivo de minimizar daños tras una serie de malas decisiones, para evitar llegar al escenario más grave que pueda concebirse, el enfrentamiento civil.

La explicación de Oriol Güell i Puig

El señor Güell publicó en Twitter el siguiente hilo explicando por qué, a su entender, no ha tenido lugar una declaración de independencia en Cataluña:

He trascrito el hilo en este enlace para facilitar su lectura; únicamente he intervenido agrupando párrafos y corrigiendo mínimos cambios del tipo sustituir “d” por “de”:

ver transcripción del hilo en Twitter de @oriolguellipuig. 

Sus principal argumento distingue entre la propuesta presentada al Parlament y la resolución votada, subrayando que el texto de la primera es diferente del de la segunda, en el que no se declara la independencia sino que se insta al Govern a hacerlo.

Según Güell, es importante el momento en que la sra. Forcadell recibe la petición de leer desde un punto concreto del documento hasta el final del mismo para, a continuación, afirmar que se votará la parte resolutiva. Es decir, la parte leída de la propuesta sí incluye la declaración de independencia pero se habría votado la parte resolutiva que simplemente insta al Govern para ponerla en marcha. Un pequeño pero vital juego de manos.

Esta posibilidad se subraya con varios hechos: que no haya habido discurso formal de declaración de independencia, que no se haya arriado la bandera española ni emitido decretos. Así lo explica el sr. Güell:

“En la supuesta independencia, se cantó el himno. Ni siquiera se leyó nada, ni se firmó nada. Se levantó la sesión. Y nada más. Ni balcón, ni banderas arriadas, ni decretos, ni nada de nada. Habíamos vivido una #fakeDUI, pero todavía no lo sabíamos”.

Se ha afirmado que este planteamiento no es válido pues las propuestas se votan íntegras -en su parte de proposición y en su parte de resolución- pero también parece cierto que no se puede cambiar el método de voto a mitad de una votación ya empezada, como ocurrió en el Parlament.

El papel de los medios de comunicación

Todo esto y otras muy interesantes cosas analiza Oriol Güell en su hilo de Twitter. De las cuales me interesa muy especialmente el papel jugado por los medios de comunicación y cómo su debilidad económica los obliga a conducirse de un modo u otro. Del resto, de los detalles legales, sus obligaciones e implicaciones no tengo conocimiento que me permita valorarlos.

¿No te ha llamado la atención la música épica tipo ‘Juego de Tronos’ usada como banda sonora en los debates y retransmisiones de estos días? Es un detalle importante, es uno de los modos de transformar la percepción, de jugar con el ritmo cardiaco y, así, con las sensaciones. Una persona puede olvidar qué dijiste pero no olvidará cómo le hiciste sentir. ¿Recuerdas esta frase?

Termino citando la conclusión del sr. Güell, tremendamente inquietante:

“Mi conclusión hoy por hoy: sin estrategia explotando el trepidante directo, sin Pastor y Ferreras (caricaturizo), no hubiera habido ni #fakeDUI”.

Lo importante: ¿qué ha ocurrido mientras tanto?

Trama Gürtel:

Aprobación del CETA, polémico tratado comercial con Canadá:

Otras cuestiones:

Te invito de nuevo a leer el hilo y las respuestas, encontrarás argumentos que no verás en periódicos ni televisiones:

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