Las noches de lluvia podría naufragar en un silencio. Las noches de lluvia el viento del norte susurra una canción triste. Llueve y tengo la voz nublada. Sé que hay un sol al acecho, pero llueve. Llueve todavía.

Noche cerrada, como la apuesta que nos incumbre. Echar a la vida un órdago a grande sabiendo que a veces cuarenta en bastos. Mover las manos, saber que el día son veinte en oros y no querer jugar a espadas.

Caminar con zapatos viejos otro paso que conduce a ningún sitio. Hoy la luz no es un sentimiento vivo ni las cosas objetan reproche alguno.

No encontraréis un silencio en mis bolsillos vacíos.

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