Un estéril plan de huida
Liberar de los pestillos las contraventanas y abrir las hojas. Superar la celosía, salvar dos alturas y cruzar el patio esquivando maceteros resecos. Llegar así a la escalera que trepa el muro y encontrarse de bruces sobre el tejado con el vértigo del vacío suspendido, con un estéril plan de huida.