El pasado 7 de junio tuve el placer de recibir la invitación del Ayuntamiento de Arnuero (Cantabria) para asistir a la entrega de premios del certamen de relato corto Ecoparque de Trasmiera.
Tiene este certamen literario tres particularidades. La primera de ellas, la sugerencia de tema. En esta ocasión, la tierra. En su acepción más amplia. La segunda, el hecho de que los tres premiados desconozcan a priori el premio a recibir. Una original e interesante fórmula que toma la decisión final en los instantes previos a la entrega de premios. La tercera, la imposibilidad de leer los relatos premiados hasta el año siguiente.
Esta última condición solo me permite compartir el título del relato, Los días de tormenta. Y está bien que así sea pues la organización del mismo realiza un notable esfuerzo para hacer una cuidadísima edición de los textos. Como es sabido, conlleva no solo trabajo sino también inversión económica.


Ecoparque de Trasmiera: una experiencia memorable
No puedo compartir el texto premiado, pero sí la agradabilísima experiencia y, con ello, transmitir mi agradecimiento. Porque es importante agradecer el gusto por las cosas bien hechas, el trabajo hecho con pasión y entrega, los detalles minuciosos… En definitiva, se agradece que uno sienta que el verdadero premio no es únicamente, o quizá ni siquiera principalmente, el reconocimiento literario, sino el modo en que es recibido y agasajado.
Digo agasajado porque es la palabra exacta para describir esta experiencia en cualquiera de sus dos acepciones: tratar con atención expresiva y cariñosa, halagar o favorecer a alguien con regalos o con otras muestras de afecto o consideración.
Nos recibieron con una visita guiada al Observatorio del Arte y la Iglesia de la Asunción. Después, los tres premiados y nuestros acompañantes disfrutamos de la buena mesa compartida antes de instalarnos en el estupendísimo Hotel Olimpo, con acceso directo y privado a las calas de Suances y la Barrosa así como a la Ría de Quejo. El desayuno, impecable y con unas vistas insuperables.


Casa de las Mareas del Ecoparque de Trasmiera
La entrega de premios tuvo lugar en la Casa de Las Mareas, el centro de recepción de visitantes ubicado en el ecoparque. Solo este detalle ya te resultará sorprendente: la actual marisma era un vertedero de basuras. El ir y venir de innumerables camiones para vaciarlo duró un año. Dice mucho del amor por la tierra y de la mirada puesta en un futuro a largo plazo en base a la naturaleza como bien activo y recurso a proteger, ¿verdad?
Paradójicamente, la entrega de premios puede que sea lo de menor calado en la memoria de los premiados. Al menos así ha ocurrido en la mía. Todo lo preparado a su alrededor fue realmente memorable.
Premiados, acompañantes y asistentes a la entrega de premios (abundantes y reincidentes, por lo escuchado y comentado con algunos de ellos) recibimos unos auriculares. A partir de ese momento, una experiencia sensorial e inmersiva que combinó naturaleza, música, historia, arte y literatura.
Un paseo escuchando explicaciones sobre la marisma, sus habitantes y particularidades. Una visita a la iglesia aledaña, con un retablo espectacular del S. XV y una intervención teatralizada. La Casa de las Mareas, sus objetivos y quehaceres durante el año. Y todo ello con una cuidadísima selección musical junto a fragmentos de los relatos premiados en la convocatoria anterior y versos seleccionados de poemas de Mikel Alvira.
Entrega de premios Ecoparque de Trasmiera
Y después de tantas experiencias agradables, llegó el momento de la entrega de premios. Antes, el jurado se reunió por última vez para determinar el orden de los relatos premiados:
- 1º PREMIO: «LA TIERRA QUE TE ESPERA” de Juan Ignacio Ferrándiz.
- 2º PREMIO: “TIERRA DE TESOROS” de José Luis Baños.
- 3º PREMIO: “LOS DÍAS DE TORMENTA” de Ricardo Pérez.

